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Subes allí y... parece mentira pero eres tú, lo has hecho, por fin llegaste.
¡Cuando lo cuente...! -piensas- porque esto lo cuento, vaya si lo cuento!
Lo ves todo, parece que lo vas a dominar y de eso nada: no eres más que uno de los remaches de ese coloso que es la Torre Eiffel. Ella sí es grande.
Viéndola y viéndote en ella no puedes por más que pensar en aquel genio y en los mecenas que tuvo y, por supuesto, en quien decidió que era mejor no desmontarla.
¡Cuando lo cuente...! -piensas- porque esto lo cuento, vaya si lo cuento!
Lo ves todo, parece que lo vas a dominar y de eso nada: no eres más que uno de los remaches de ese coloso que es la Torre Eiffel. Ella sí es grande.
Viéndola y viéndote en ella no puedes por más que pensar en aquel genio y en los mecenas que tuvo y, por supuesto, en quien decidió que era mejor no desmontarla.