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sábado, 28 de agosto de 2021

244.- Noruega: su bandera.

                                                                                                          Cerca de Stavanger, Noruega.


No voy a contar qué significa este bonito lienzo, porque tendría que buscarlo y sería presumir de lo que no sé.
Lo que quiero es hacer una reflexión de por qué gusta.

A mí me parece que los tres colores tienen unos tonos muy atractivos y su disposición está bien proporcionada. Hasta ahí es cuestión de estética.

La pregunta es:
¿Por qué todo lo que tenga esta bandera o las palabras Norway, Norge, Noruega se vende mejor, "se lleva", gusta, mola, es guay...?

Y da igual el producto: llaveros, colgantes, adhesivos y especialmente ropa. ¡Menuda locura con la ropa!

Bueno, no tengo la respuesta. Espero haber despertado en ti, estimado fotomirante, la curiosidad.
 

sábado, 9 de junio de 2018

222.- Ovejas de Gålå


Ovejas de Gålå, Noruega, junto a Gålåvatnet.

En estos paisajes se inspiró Edvard Grieg para componer su obra Peer Gynt, basada en la novela homónima de Henrik Ibsen.

Al ver este lugar uno se da cuenta de por qué la belleza sale de cada nota de la música de Grieg.

martes, 24 de octubre de 2017

213.- Aquellas casitas...


Sí, aquellas casitas que salen en tantas fotos de Noruega. En ésta se ven mejor, desde el ángulo habitual.
¿Que es una imagen típica?
Pues sí, pero no por eso uno deja de recrearse en ellas. En ese ritmo casi regular, roto o más bien enriquecido con cambios de color, ligeras variaciones en la altura o anchura o en la disposición y en número de las ventanas, tan importantes en Noruega, un país con muy pocas horas de sol al año.

jueves, 19 de octubre de 2017

212.- Ambiente de puerto


Un puerto de mar es algo especial. Éste es el Bryggen de Bergen, en Noruega.
No encontramos ahora el bullicio que podemos imaginar en los tiempos en que la Liga Hanseática tenía su máxima actividad de comercio y defensa de las ciudades en las que se estableció, con idas y venidas entre los barcos y los almacenes; mozos que por hacerse un hueco en la organización soportaban duro trabajo y hasta malos tratos. Los que no aguantaban...no sé, pero el que daba la talla podía prosperar y conseguir un status de relevancia en la sociedad del momento.

Pero, como he dicho, un puerto es especial siempre. Un puerto es un puerto, incluso hoy y en éste se puede saborear un aire distinto.

Lo primero es la impresión del ordenado, hoy, desorden de antaño. Unas casitas, dicho con cariño más que por tamaño, pintadas de diferentes colores sede de aquellos negocios de los siglos XIV y XV que hoy son bares, tiendas...negocios, pero los de hoy en una de las ciudades con más turistas al año.
Delante de ellas y después de una calle abierta al tráfico, no de carretas, sino de vehículos a motor, un brazo del Mar del Norte acerca los navíos a la ciudad. Hasta aquí llega la corriente cálida del Golfo de México de forma que hace no ser tan crudo el invierno como podría uno esperar en estas latitudes.

Al otro lado se encuentra el mercado del pesado. Fresco donde los haya.
Sabor a mar, sabor a puerto.


miércoles, 18 de octubre de 2017

211.- La Hansa: Montañas de madera


La Hansa. Poderosa organización de comerciantes que operaban en el Bryggen de Bergen, Noruega.
Eran otros tiempos.
Hoy nos queda un barrio singular, Patrimonio de la Humanidad, por el que pasear, callejear, comprar y tomar un refrigerio.
Barrio entero de madera por ello reconstruido varias veces a lo largo de la Historia a causa de los fuegos que lo asolaban.
En esta foto, a la que he llamado "Montañas de madera", nos muestra la vista trasera. Otro día, por delante.

lunes, 16 de octubre de 2017

210.- Navegar hace más de cien años

Hablaba yo ayer con mis amigos Roberto Quevedo (@RobertoQueved10), Rafael Montemayor (@Luthier_Rafael) y Andrés Pérez (@CORNICULATUS) por Twitter de lo cerca de la Península Ibérica que está pasando el huracán Ophelia, de lo bien controlada que tenemos su trayectoria (incluso con predicción de horas), su intensidad... Los barcos que se hacen a la mar pueden saber todo eso y no acercarse a él. La tecnología nos lo permite.

Pero me ha surgido la duda de cómo capeaban el temporal hace un siglo o más. No disponían de tanta información antes de salir a navegar y si ya estaban en alta mar, aunque vieran el cambio del tiempo, las maniobras de un navío son lentas, por lo que imagino que su vagar por los dominios de Neptuno quedaría sujeto a la experiencia previa y la pericia, con una buena ración de valentía.

Dos ejemplos os presento de barcos singulares. Ambos los vi en Oslo, Noruega, el año pasado, pero los dos en el dique seco, por ser motivo de museo, culto y admiración de los que en ellos viajaron.

El primero es el barco vikingo. Barco a remo y velas. Es un barco muy poco profundo porque, si en su travesía era necesario, podían remolcarlo tierra adentro hasta encontrar otra vez el mar onavegar por los ríos. Los vikingos era un pueblo muy viajero y, a falta de GPS, pensaban y solucionaban.


Este ejenplar se encuentra en el Museo de los Barcos Vikingos en un magnífico estado de conservación.


Éste es el detalle de su proa en la que podemos admirar el labrado de la madera. Un trabajo admirable.

El segundo se llama Fram, "Adelante" en noruego. Probablemente sea el barco de madera más resistente que se ha construido. Es una goleta de tres mástiles que cuenta también con un motor de vapor. Su diseño es tal que, atrapado por el hielo, tenía que flotar con la placa y desplazarse más al norte, sin colapsar como ocurría con los otros de su época. Este barco estuvo en el Polo Sur y en le Polo Norte. Sus más renombrados capitanes fueron: Fridtjof Nansen, Otto Sverdrup y Roald Amundsen.
Podemos visitarlo en el Museo del Fram.


Aquí vemos un detalle de la proa.


 La campana.


 Los tres mástiles y los botes salvavidas.

sábado, 14 de octubre de 2017

209.- Preikestolen


A 604 metros sobre el fiordo de Lyse se alza majestuoso Preikestolen, la Roca del Púlpito.
Visto desde abajo sólo es un trocito de 25x25 metros.
 


jueves, 7 de septiembre de 2017

206.- Djupvatnet



Lagos como espejos entre montañas no muy altas moteadas de nieve, aguas puras y cristalinas y el sol reluciente.
Es Djupvatnet, uno de ellos.
Una sucesión de lagos glaciares a lo largo de la serpenteante carretera.
Todos juntos más abajo serán parte de uno de los fiordos más maravillosos que uno puede conocer: Geiranger

miércoles, 9 de agosto de 2017

205.- Buena educación


Buena educación, sí, de perro y de dueño.

Muchas veces encontramos perros en los caminos por el monte. Perros alegres, juguetones, que disfrutan del lugar con sus idas y venidas, que van "a lo suyo". Y en esa misma onda parecen estar sus dueños sin caer en la cuenta de que no a todo el mundo le gustan; que a veces hay gente a las que les da miedo y no saben reaccionar cuando se encuentran con uno, más si es un camino angosto por el que el can pasa sin dificultad, pero que a la persona le cuesta más o hay más gente y, por tanto, menos espacio.

Poco cuesta, creo yo, llevar convenientemente sujetos a los animales, más cuando no han sido educados lo suficientemente bien como para obedecer al dueño sólo con su voz.

La primera foto está hecha en el camino de Preikestolen, Noruega. Como se ve, este joven era consecuente con el peligro que podía suponer dejar suelto a su amigo con tanta gente como había por un camino nada fácil y en esta postura me dejó fotografiarlos cuando se volvieron a esperar al resto de su grupo.

 
La segunda corresponde a un perro lazarillo. También volviendo de la roca, guiaba a su dueña por aquellos pedruscos.
Valentía de esa ciega joven y valía del animal al que nada importan las condiciones o el lugar:
su fidelidad es lo primero.


domingo, 6 de agosto de 2017

203.- Calma



Calma, paz, sosiego.
Tan escasas en estos tiempos.

Así estaba el Mar del Norte camino de Lysefjord desde Stavanger.

miércoles, 26 de abril de 2017

201.- Sueños en el fiordo


Soñar parecía ser su ocupación en ese momento.
Si un niño no sueña, mal vamos.
Propicio en momento, propicio el ambiente y propicio el lugar.
Se trata del Fiordo de Geiranger, en Noruega.
Kilómetros de bellas laderas, cascadas, perdidas granjas y mucho más que dejo para otra ocasión.


martes, 18 de abril de 2017

200.- Briksdalsbreen: el glaciar que nos observa.


Esta impresionante maravilla es el glaciar de Briksdalsbreen, en el Parque Nacional de Jostedal, en Noruega.

Después de un buen rato en autobús contorneando inacabables fiordos llegamos a Briksdalsbree, tomamos un camino de ascenso junto al, más que arroyo, torrente por el que bajan raudas las aguas que vemos.
 En su descenso nos "duchamos" en un tortuoso salto que es la cascada de Kleivafossen.
Una vez por encima de ella el camino pierde pendiente y ya se puede avistar la lengua del glaciar, siendo un auténtico paseo de ilusión por llegar y de deleite para la vista, no sólo por éste, quizás el más grande de los que allí asoman, sino también por otras aparentemente más pequeñas.
Pero la sorpresa fue llegar al lugar de la foto porque es por un hueco entre rocas, no viendo la cantidad de agua que precipitada por el deshielo se prepara para la bajada en este bonito lago azul.
Por el tamaño de la persona que aparece podemos apreciar la impresionante dimensión del coloso que se asoma amenazante y que, desgraciadamente, cada año se ve reducido.

Por esto digo que nos observa, porque la amenaza es la disminución. Nos mira y nos implora para que vivamos en consecuencia respetando la Naturaleza. No en vano, Noruega es un "testigo" mundial. La salud del planeta se mide allí, donde la la contaminación es infinitamente menor que en cualquier otro país y, por tanto, las variaciones de cualquier parámetro son más críticas.

Aparte de lo alejado del centro del continente, Noruega es un país saludable porque sus habitantes llevan las buenas costumbres de la Ecología grabadas a fuego en su interior y eso se traduce en un modo de vida respetuoso con el medio ambiente.

Una pregunta:
¿Quién de nosotros ve en el suelo una lata de refresco vacía que alguien tiró, se agacha, la coge y la deposita en una papelera?
Eso lo vimos nosotros.



sábado, 31 de diciembre de 2016

197.- Año nuevo 2017

Lysefjord desde Preikestolen, Noruega. 20 de julio de 2016.
 
Vive intensamente,
disfruta del momento
y de las personas
pero párate a contemplar 
lo bello que es vivir.
 
Feliz 2017. 

sábado, 24 de diciembre de 2016

196.- Navidad 2016.

Puesta de sol en Bergen, Noruega. 22 de julio de 2016. 22,40 horas

Después de cada ocaso
siempre hay una alborada.

Feliz Navidad y que el sol
luzca brillante en 2017.

jueves, 20 de octubre de 2016

194.- El Relato de Martín.






Esta foto se la dedico a un gran amigo, Martín Llade, que cada mañana nos alegra el comienzo del día con su ingenio, su saber y su buen humor.

Simpatía, sabiduría y comunicación.

De lunes a viernes a las ocho en punto nos convoca en Radio Clásica con su palabra para darnos a conocer algún pequeño gran detalle de la música clásica. A veces es desconocido para algunos, en otras ocasiones es algo público y celebrado, pero siempre tiene un halo de misterio que nos hace estar en silencio hasta el final casi siempre sorprendente.


De esta manera aprendemos esos secretos del mundo de la música y conocemos de forma amena, amigable, sencilla, divertida y fiel sobre obras, compositores, intérpretes y lugares.

Felicidades, Martín, por este merecido premio y gracias por hacernos disfrutar.




Mejor presentador o programa de Radio
Martín Llade, en los 50 años de Radio Clásica

A Sinfonías de la mañana y a su presentador Martín Llade. Por los 50 años de Radio Clásica y su determinante contribución al fomento de la cultura de la música clásica. Una emisora que cumple medio siglo renovando sus elementos de modernidad y manteniendo su conexión popular.

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