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lunes, 13 de noviembre de 2017

216.- Orgullo y honor


Así visten los hombres en Escocia fieles a su tradidición en acontecimientos señalados y también como cualquier otro traje para, por ejemplo, ir al trabajo.

Llevan su kilt (falda de tela tartán) con tal dignidad que cuando los ves lo entiendes y, lejos de esbozar una sonrisa y con la lógica curiosidad, se antepone el respeto al profundo sentir la tierra que los ve nacer.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

215.- Limpia y clara.


Limpia, clara, luminosa, siempre bella.

Y así era aquella mañana de julio a orillas de Little Loch Broom, litoral de la Tierras Altas de Escocia, las famosas Highlands, antesala del Atlántico Norte.
Un lugar de una belleza total, al menos para mi.

Beatriz, la tuya.

domingo, 29 de octubre de 2017

214.- Un rayo de sol...


Bahía de Oban, Escocia.

...entre las nubes se colaba.
 
Cubierto el cielo y sin embargo un huequecito, un pequeño roto fue suficiente para iluminar la placidez del agua poco antes del ocaso de una tarde de julio de 2017.

Era un cielo especial con una luz tan ricamente pobre que la paleta de grises era completa.

martes, 24 de octubre de 2017

213.- Aquellas casitas...


Sí, aquellas casitas que salen en tantas fotos de Noruega. En ésta se ven mejor, desde el ángulo habitual.
¿Que es una imagen típica?
Pues sí, pero no por eso uno deja de recrearse en ellas. En ese ritmo casi regular, roto o más bien enriquecido con cambios de color, ligeras variaciones en la altura o anchura o en la disposición y en número de las ventanas, tan importantes en Noruega, un país con muy pocas horas de sol al año.

jueves, 19 de octubre de 2017

212.- Ambiente de puerto


Un puerto de mar es algo especial. Éste es el Bryggen de Bergen, en Noruega.
No encontramos ahora el bullicio que podemos imaginar en los tiempos en que la Liga Hanseática tenía su máxima actividad de comercio y defensa de las ciudades en las que se estableció, con idas y venidas entre los barcos y los almacenes; mozos que por hacerse un hueco en la organización soportaban duro trabajo y hasta malos tratos. Los que no aguantaban...no sé, pero el que daba la talla podía prosperar y conseguir un status de relevancia en la sociedad del momento.

Pero, como he dicho, un puerto es especial siempre. Un puerto es un puerto, incluso hoy y en éste se puede saborear un aire distinto.

Lo primero es la impresión del ordenado, hoy, desorden de antaño. Unas casitas, dicho con cariño más que por tamaño, pintadas de diferentes colores sede de aquellos negocios de los siglos XIV y XV que hoy son bares, tiendas...negocios, pero los de hoy en una de las ciudades con más turistas al año.
Delante de ellas y después de una calle abierta al tráfico, no de carretas, sino de vehículos a motor, un brazo del Mar del Norte acerca los navíos a la ciudad. Hasta aquí llega la corriente cálida del Golfo de México de forma que hace no ser tan crudo el invierno como podría uno esperar en estas latitudes.

Al otro lado se encuentra el mercado del pesado. Fresco donde los haya.
Sabor a mar, sabor a puerto.


miércoles, 18 de octubre de 2017

211.- La Hansa: Montañas de madera


La Hansa. Poderosa organización de comerciantes que operaban en el Bryggen de Bergen, Noruega.
Eran otros tiempos.
Hoy nos queda un barrio singular, Patrimonio de la Humanidad, por el que pasear, callejear, comprar y tomar un refrigerio.
Barrio entero de madera por ello reconstruido varias veces a lo largo de la Historia a causa de los fuegos que lo asolaban.
En esta foto, a la que he llamado "Montañas de madera", nos muestra la vista trasera. Otro día, por delante.

lunes, 16 de octubre de 2017

210.- Navegar hace más de cien años

Hablaba yo ayer con mis amigos Roberto Quevedo (@RobertoQueved10), Rafael Montemayor (@Luthier_Rafael) y Andrés Pérez (@CORNICULATUS) por Twitter de lo cerca de la Península Ibérica que está pasando el huracán Ophelia, de lo bien controlada que tenemos su trayectoria (incluso con predicción de horas), su intensidad... Los barcos que se hacen a la mar pueden saber todo eso y no acercarse a él. La tecnología nos lo permite.

Pero me ha surgido la duda de cómo capeaban el temporal hace un siglo o más. No disponían de tanta información antes de salir a navegar y si ya estaban en alta mar, aunque vieran el cambio del tiempo, las maniobras de un navío son lentas, por lo que imagino que su vagar por los dominios de Neptuno quedaría sujeto a la experiencia previa y la pericia, con una buena ración de valentía.

Dos ejemplos os presento de barcos singulares. Ambos los vi en Oslo, Noruega, el año pasado, pero los dos en el dique seco, por ser motivo de museo, culto y admiración de los que en ellos viajaron.

El primero es el barco vikingo. Barco a remo y velas. Es un barco muy poco profundo porque, si en su travesía era necesario, podían remolcarlo tierra adentro hasta encontrar otra vez el mar onavegar por los ríos. Los vikingos era un pueblo muy viajero y, a falta de GPS, pensaban y solucionaban.


Este ejenplar se encuentra en el Museo de los Barcos Vikingos en un magnífico estado de conservación.


Éste es el detalle de su proa en la que podemos admirar el labrado de la madera. Un trabajo admirable.

El segundo se llama Fram, "Adelante" en noruego. Probablemente sea el barco de madera más resistente que se ha construido. Es una goleta de tres mástiles que cuenta también con un motor de vapor. Su diseño es tal que, atrapado por el hielo, tenía que flotar con la placa y desplazarse más al norte, sin colapsar como ocurría con los otros de su época. Este barco estuvo en el Polo Sur y en le Polo Norte. Sus más renombrados capitanes fueron: Fridtjof Nansen, Otto Sverdrup y Roald Amundsen.
Podemos visitarlo en el Museo del Fram.


Aquí vemos un detalle de la proa.


 La campana.


 Los tres mástiles y los botes salvavidas.

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