Para ver mejor cada foto, haz click en ella y se ampliará.

Ampliar
Dicen de Praga que no tiene dos fachadas iguales y yo doy fe de que así es.
En este caso se trata de la calle Na Kampë, en Malá Strana, desde Karlüv Most, sobre el río Vltava.
Curiosamente, por este rinconcito nadie pasaba, a diferencia del mucho público que transitaba sobre el puente.

AmpliarEsta es una de mis favoritas.
Simplemente lo vi y disparé.
La colocación de las macetas está hecha con mucho gusto, era cuestión de aislar la escena. Además, la luz difundía uniformemente.
Ampliar
Sábado por la mañana, son las diez más o menos.Luce el sol. Es un sol que invita a salir alegremente: el viernes a las cinco y media estaba nublado y sólo había 4ºC, así que hoy se nos antoja que hace bueno. Salimos del hotel y lo primero que notamos es una bofetada de ese viento praguense, seco y cortante, que sólo se siente en el centro del continente.Hay calma en la ciudad, la misma calma de siempre. Un silencio especial lo envuelve todo, una especie de sonido sordo: se diría que si cayese al suelo una moneda, se oiría en el otro extremo de la calle.Los únicos que se atreven a perturbar la tranquilidad son los tranvías que van y vienen y tampoco son muy escandalosos...

Lo de la
imaginaria es por lo que nosotros podemos imaginar que el soldadito, pobre soldadito, estaba imaginando en ese momento, con toda la gente que tenía delante haciendo el ganso.
Esta figura está situada sobre la entrada de uno de los edificios más bellos de Praga, Obecní düm, en la plaza de la República.
¡Hay que ver las tonterías que hacemos cuando salimos y el aguante del chaval!
Una calle cualquiera.Poco tráfico de coches y tranvías. Mucha tranquilidad. Un ambiente extraño para nosotros.

Esta es la primera foto que os enseño de las que tomé en esa bella ciudad y con la que inicio mi andadura por el mundo de los blogs.
La República Checa es un país en el que no sólo hay arte, que lo hay, sino que además posee una suculenta gastronomía.
Por cierto, a ver quién adivina lo que es.