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Se diría de mantequilla la Tierra cuando toda su fuerza interna empuja.
Tuvo que ser un espectáculo impresionante ante nuestra pequeñez.
No, no es ningún lugar remoto. Sin embargo está a pocos metros, quizás un par de kilómetros rodeando la ría y unos quinientos metros en línea recta, de las huellas de dinosaurios más cercanas y a mil quinientos metros de una cueva con pinturas entre 18.000 y 13.000 años B.P., del período Magdaleniense.
Es la Punta del Caballo, en Ribadesella, la ría es la del Sella y la cueva es la de Tito Bustillo. Aquí mismito.
España maravillosa.

SONETO DE LA SIDRA
Sidra, bendita seas, ora en chorros aurinos
de las botellas saltes a vasos cristalinos,
ora a tarreñas rudas de metales cetrinos,
ora a los frescos labios de Nidia purpurinos.
Bendita sea tu espuma, cual mexar de angelinos
de dulce y rumorosa; benditos gorgorinos
que de la voz de Nidia humedecéis los trinos.
Benditas las manzanas y sus jugos divinos.
Bendita sea la sidra, pues que a la gaita dota
de vibraciones celtas y da al cantor la nota.
Bendito el ijujú que a su conjuro brota.
Bendito viaje, neña, al que al astur bebida
tu cuerpo todo sed a mi salud convida;
benditos su trayecto, su entrada y su salida.
Celso Amieva. Los poemas de Llanes.
Este poema lo encontré en el blog de
Sonia San Román y me he permitido ponerlo en el mío.
Podemos verlo grabado en el suelo de las calles de Llanes mientras paseamos por esta bonita villa asturiana.
Esta va por Santi, un elegante escanciador.