Para ver mejor cada foto, haz click en ella y se ampliará.
Era una mañana fresca, no fría. La niebla todo lo envolvía, había un ambiente especial, misterioso pero tranquilo. Invitaba al paseo y eso hicimos.
Los robles y los castaños, con sus muchas hojas en el suelo, aparecían majestuosos con gotas de agua en las ramas como fantasmas inmóviles.
Y por encima de todo dejaba verse el sol, tímido por la niebla...
La niebla, ese misterioso fenómeno de la naturaleza que a veces nos oculta y otras no nos permite ver qué nos rodea o quién nos observa.
Pues sí, era por la mañana. La niebla se levantaba del valle y todo lo inundaba. El cielo, sin embargo, de veía limpio y claro por momentos. Fue sólo un rato, a penas una hora, después se disipó y tuvimos un bonito día de montaña.