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Son pequeñas motas de color, estáticas o dinámicas, que dan belleza a nuestros montes y praderas.
Espero alegraros la vista con ellas: belleza, estilo, color, delicadeza,...en fin, disfrutadlas.
Las tomé: en la serranía de Cuenca, las de las flores, y en el hayedo de Tejera Negra, la de la mariposa. Ambas, en agosto de 2010.
Ésta se la dedico a
Su por su cumpleaños. ¡Felicidades!

SONETO DE LA SIDRA
Sidra, bendita seas, ora en chorros aurinos
de las botellas saltes a vasos cristalinos,
ora a tarreñas rudas de metales cetrinos,
ora a los frescos labios de Nidia purpurinos.
Bendita sea tu espuma, cual mexar de angelinos
de dulce y rumorosa; benditos gorgorinos
que de la voz de Nidia humedecéis los trinos.
Benditas las manzanas y sus jugos divinos.
Bendita sea la sidra, pues que a la gaita dota
de vibraciones celtas y da al cantor la nota.
Bendito el ijujú que a su conjuro brota.
Bendito viaje, neña, al que al astur bebida
tu cuerpo todo sed a mi salud convida;
benditos su trayecto, su entrada y su salida.
Celso Amieva. Los poemas de Llanes.
Este poema lo encontré en el blog de
Sonia San Román y me he permitido ponerlo en el mío.
Podemos verlo grabado en el suelo de las calles de Llanes mientras paseamos por esta bonita villa asturiana.
Esta va por Santi, un elegante escanciador.

El pico Ocejón es uno de los más altos de la provincia de Guadalajara, con 2049 metros. Situado el sur de macizo de Ayllón, es visible su característico perfil desde casi 100 kilómetros.
Está entre los pueblos de la "arquitectura negra", caracterizada por ser sus construcciones realizadas con piedras de pizarra, muy abundante en la comarca.
En la foto se puede ver la cima nevada. Dicen los mayores del lugar que
"cuando Ocejón no tiene ni una mota negra, arriba hay un metro de nieve" y eso lo confirmo yo que lo he visto.
Al pie del pico podemos ver el pueblecito de Majaelrayo que se sitúa en la vertiente oeste, mientras que al este podemos encontrar
Valverde de los Arroyos.
A diferencia del día que tomé la foto de los danzantes, el pasado día 13 de febrero la temperatura no subió de los 2ºC, a pesar del espléndido sol que tuvimos.

El calor y el mar, lo demás es pura imaginación...

En estos tiempos de frío y nieves, siempre es agradable una imagen cálida.
La foto la tomé en Oia, en el extremo norte de la isla de Santorini, a 11 km de Fira, su capital.
Se encuentra en la cima de un acantilado y ofrece unas vistas espectaculares sobre el volcán de Palia y Nea Kameni y la isla de Thirassia.

La más puntera tecnología y la tradición de los encajes se dan cita junto a las piedras romanas.
Y es que el sol no daba tregua. Cada uno hacía lo que podía, y...¡agua, mucha agua!

Ahí arriba, colgado de una simple tela, se siente este navegante libre.
Va y viene, sube y baja; sólo él y sus cuerdas, que no le atan, sino que le sujetan al cielo.