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jueves, 19 de mayo de 2011

56.- "Nacho, corazón rojiblanco"




Este es Nacho. Compañero de grada. Aficionado del Atleti.

Esta es la mía, esta es mi afición.

Incondicional: con el Atleti hasta la muerte. Y no me preguntéis por qué.

Como dice la canción:

“A mi me ponen
las rayas
canallas
de los colchones.”

Por algo fue elegida por los jugadores de Primera División como la mejor afición el año del descenso y en Segunda aumentó el número de socios de manera extraordinaria, siendo hoy más de 58.000.

Por mi afición favorita.

¡ATLEEEEEEEEEEETI!

domingo, 8 de mayo de 2011

55.- "Joaquín, el malagueño"




Ayer día 7 de mayo estuve en el Calderón con mi esposa y mi hija Patricia, mi atlética favorita. Fue el día en que mi padre, mi atlético favorito, cumpliría años. Falleció en 2007.

Antes de entrar al estadio me encontré con Adelardo, un histórico del Atleti y muy buena persona. Charlé con él y hasta me firmó la entrada del partido. Comentamos que yo le vi ganar la Copa del 72, con mi hermano y nuestro padre, por supuesto. Siempre me acordaré de aquel día de julio en que ganamos por dos goles a uno al Valencia C. F. Marcaron Gárate y Salcedo.

Jugaba el Atleti contra el Málaga Club de Fútbol. Al inicio del partido recordamos a Severiano Ballesteros, todos le dedicamos nuestro silencioso respeto.

El Málaga nos metió tres goles como tres soles.

Pero no es eso lo que quería contaros, de ello se encarga la prensa. Hoy quiero destacar a la afición del Málaga. Son alegres, divertidos, amables, y no por haber salido victoriosos, pues fueron así desde antes de empezar el partido. Generosa simpatía la suya desde que ocuparon sus localidades junto a nosotros.

Aquí tenéis a “Joaquín”, sea cual sea su nombre (el del malagueño que vestía la camiseta), celebrando el primer gol de su equipo.

Él y su familia disfrutaron con el triunfo y del estadio, en el que estuvieron muy a gusto según nos dijeron, se llevaron sus fotos en la grada.

Ésta la dedico a mi padre, a Adelardo, a Seve, a “Joaquín”, a su familia y a la afición del Málaga.


Nota del Autor:

No soy anti-nada, bueno sí, anti-mala leche.

miércoles, 20 de abril de 2011

54.- "Cuenca, río Júcar"




Esta era la que decía, la que no es mía.

La tomó Patricia, mi hija de diez años, a la hoz del Júcar desde el pie de la Torre de Mangana.

Así de bravo se veía el cielo el domingo, amenazante de lluvia que cayó después. Y la gran ciudad que es Cuenca, era pequeña ante tanta majestuosidad, pero aguantó y sólo se mojó.

Mirando este cielo podemos imaginar cómo fue aquel Viernes Santo en Jerusalén del año 33, que cada año se celebra con la procesión del "Camino del Calvario" más conocida por la procesión de las Turbas.

Esta es la más famosa de sus procesiones, pero la Semana Santa de Cuenca es una de las más bellas que se pueden disfrutar. No en vano está declarada de Interés Turístico Internacional.

lunes, 4 de abril de 2011

53.- "Skyline de Cuenca"




Prefiero huir de las típicas siluetas más que conocidas de esta bonita ciudad que aparecen en todos los catálogos y guías de viajes. Prefiero lo menos conocido, pero sí reconocible.

Y lo imprevisible: los cielos surcados por aviones y con nubes hechas jirones por el viento y atravesadas por el sol del atardecer de una tarde de primavera. Incluso una paloma se quedó ahí colgada.

Esta placidez, iluminada por los rayos del sol del sábado, se tornó en gris tormentoso el domingo, tomando el cielo una fuerza de tal belleza de volúmenes y tonos grises, azules y blancos que viendo la foto hasta podemos oler la humedad.

Pero esa será la próxima foto y no será mía…

jueves, 31 de marzo de 2011

52.- "Antisimetría"




Por todas las calles podíamos ver los carteles en cerámica de casas, palacios, iglesias o conventos advirtiendo de la antigüedad del sitio, casi siempre entre los siglos XIV y XVIII.

Esta época, como la de la ventana cerrada de la foto, contrasta con lo contemporáneo del cuadro de Carlos Saura “Cocktail Party” que, aunque lo pintó en 1960, mantiene la frescura en nuestros días.

Pues sí, se trata del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. En sus blancas paredes están colgadas obras, además del mencionado Carlos Saura, de Manuel Rivera, Rafael Canogar, Eduardo Chillida, Modest Cuixart, Luis Feito, César Manrique, Manuel Millares, Jorge Oteiza y Antoni Tàpies entre otros, encabezados por Fernando Zóbel, promotor del Museo allá por la década de los 60.

Es todo un placer recorrer las estancias, más que salas, de este museo y disfrutar a la vez de este germen de modernidad embebido en la historia misma de la ciudad por estar en dos de las famosas Casas Colgadas (siglos.XIV-XV), unos de los edificios más emblemáticos de Cuenca; y por sus ventanas contemplar la hoz del Huécar.

Esta se la dedico a una conquense de pura cepa: Su de la Mancha, va por ti.

martes, 15 de marzo de 2011

51.- "Hiedra"




El invierno es así: mientras el viejo árbol, majestuoso, está adormecido por el frío; la siempreverde hiedra no sólo no pierde su color, su brillo y su fuerza, sino que es precisamente en esta estación cuando da sus frutos.

Así desarrollará más envergadura durante la primavera, tapizando las tapias de las huertas y las paredes de las casas para hacerlas más frescas en el verano.

Pero para eso faltan algunos meses...

viernes, 11 de marzo de 2011

50.- "Pastoreo"




Hoy tocan balidos.

En la anterior puse un jabalí y en esta son ovejas y cabras, y como dicen mis amigos Emilio Cuenca y Margarita del Olmo en su libro "Nuestra Cocina", en el capítulo "La gastronomía en el libro del Arcipreste de Hita":

"...haremos hincapié en esta tradición árabe y judía del consumo de carne de ganado lanar y caprino y del aceite de oliva, y en consecuencia creemos conveniente desmitificar, con rotundidad, al cerdo como valor gastronómico en las tierras del Arcipreste."


Caldereta de cordero, manitas, mollejas, cabeza asada, paletilla igual, cabrito bien frito y otras muchas eran la delicias que árabes y judíos trajeron a estos lares y, como España ya sabemos que es "crisol de culturas", o sea, riqueza cultural y moral, pero follón asegurado, los cristianos desde niños picamos de aquí y de allá según podemos leer en el sugerente capítulo "Porcus bellotarum":

"Yo fui iniciado en el sabroso y suculento sabor del cerdo en mi más tierna infancia, justamente cuando a los pocos meses de edad fui capaz de agarrar un torrezno con la manita y llevarlo a la boquita para chuparlo y chuparlo. Después de aquella experiencia gastronómica me negué a poner entre mis labios cualquiera de aquellos chupetes de caucho que no aportaban sustancia alguna."


Vamos, que en estas tierras nuestras hacemos a pelo y a pluma, que diría un cazador; y a buenos quesos y verduras frescas; y a guisos contundentes con patatas o legumbres; y a pescados frescos de nuestros ríos y de los mares llegados; buenos postres, dulce miel de la Alcarria y generosos caldos, en bota o en porrón; o unos chatitos con los amigos, que, como yo digo, el mejor vino es el compartido. Y todo a base de pan, de buen pan. El título de su capítulo lo dice todo:




"A buen hambre, no hay pan duro.
Un alarde de creatividad gastronómica en torno al mendrugo"





Ahí estaba el pastor de Tamajón, Guadalajara, con un par de perros y su rebaño de ovejas y algunas cabras.
Oficio duro y sacrificado, de mucho pensar y poco hablar.




¡Vaya ésta por ellos, por sus migas y por sus gachas!




Margarita, Emilio: muchas gracias.

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